Sobre Joan Gual

Piedra en seco

El arte de la piedra en seco o arquitectura en seco es una técnica tradicional consistente en la fabricación de construcciones mediante el apilamiento de piedras sin usar otros materiales de construcción salvo tierra seca. La estabilidad de las estructuras se garantiza mediante la cuidadosa selección y colocación de las piedras. Se trata de un tipo de estructuras que no dañan al medio ambiente y que son un ejemplo de relación equilibrada entre el ser humano y la naturaleza. Además, sirven en la prevención de desastres naturales, contribuyen a luchar contra la erosión y desertificación, mejoran la biodiversidad y permiten crear condiciones microclimáticas muy positivas para la actividad agrícola. Más allá de estas consideraciones, para aquellos territorios en los que predominan este tipo de construcciones, el arte de la piedra en seco es una seña de identidad. En el Maestrazgo castellonense y en concreto en localidades como Vilafranca la piedra en seco ha sido y es una constante. De hecho hay kilómetros de paredes de piedra seca y cuenta con centenares de casetas, balsas, pozos, bancales, artigas, azagadores, etc. Vilafranca cuenta con el primer Museo de la Piedra en Seco de la Comunidad Valenciana. Ubicado en la planta superior del edificio de La Lonja, en él se puede conocer la técnica empleada en este tipo de construcciones, las herramientas, los modelos existentes, etc. Asimismo ofrece la posibilidad de realizar tres itinerarios para conocer el paisaje y este tipo de edificaciones. Gracias a la forma en la que se lleva a cabo este proceso de construcción, las estructuras presentan una robustez que solo se puede ver afectada por variaciones de su entorno. Es decir, aunque la ausencia de argamasa en el proceso de construcción obliga al cantero a aparejar y equilibrar cada piedra que sea colocada, la estructura levantada no dependerá posteriormente de la degradación natural de la argamasa por la acción del agua o de la vegetación. Entre otras características que hacen de esta técnica una buena solución en múltiples aplicaciones, el arquitecto destaca “el fácil trabajo de mantenimiento o reconstrucción parcial” de estas estructuras, debido a que todo el material empleado es aprovechable. Asimismo, el técnico de la Fundación señala “el alto nivel de permeabilización” de este tipo de muros, lo que lo convierte en un buen elemento de contención de tierras. Si bien también existen ejemplos del uso de esta técnica en zonas urbanas, su mayor desarrollo se ha dado en las regiones rurales, donde este tipo de construcciones constituyen un ejemplo de arquitectura tradicional, presente, principalmente, en muros de cierre, cultivos en terrazas o construcciones auxiliares. Sin embargo, en otras partes del mundo, las aplicaciones de esta técnica se han ampliado, lo que ha dado lugar a “construcciones tradicionales tan conocidas como pueden ser los trullos de la región italiana de Apulia”, comenta Coira. El uso de esta técnica ha sido común en diversos lugares de la fachada mediterránea, aunque la manera de llevarla a cabo varía en función de la zona geográfica, adaptándose a las condiciones climatológicas y geológicas del terreno. De esta manera, las construcciones levantadas mediante esta técnica se convierten en un reflejo de las formas de vida tradicionales del lugar al mismo tiempo que ayudan a construir el paisaje.